Cada año para los fruteros, viticultores y aficionados a los árboles frutales en el jardín, es el momento de la poda con tijeras, podadoras y sierras para metales. Cualquiera que haya realizado estas operaciones sabe lo difícil que puede ser dedicarse a la poda manual durante horas y horas seguidas, tal vez durante varios días consecutivos. Seguramente el uso de herramientas de calidad es un factor decisivo para lograr buenos rendimientos y reducir la fatiga, pero cuando se trata de grandes cosechas no es suficiente si no se reduce un poco el trabajo.

Las tijeras eléctricas de podar son una ayuda formidable en estos casos; en este artículo veremos juntos lo que son y cómo funcionan, podrían ser una herramienta fundamental para la poda extendida.

La poda se hace normalmente una vez al año en el huerto, pero si tienes muchos árboles frutales es un trabajo que dura semanas, a un ritmo muy intenso; en estos casos, ciertamente vale la pena considerar el uso de las tijeras eléctricas de las que vamos a hablar a continuación.

Qué son las tijeras eléctricas

ventajas de las tijeras de podar eléctricas

Las tijeras eléctricas no son más que una versión automatizada de las tijeras que conocemos bien. La batería suele estar alojada en una mochila y conectada a las tijeras con un cable. El borde de corte se cierra presionando un gatillo en el mango, este último tiene una forma muy similar a la del mango de un cuchillo. Los modelos más potentes también pueden cortar ramas con un diámetro de 40/45 mm, pudiendo así sustituir a las tijeras y podaderas en muchas situaciones y también reducir el uso de la sierra.

Cómo funcionan

Dentro del mango de la tijera se encuentra alojado un motor eléctrico que acciona un actuador lineal, para simplificar podemos decir que es un tornillo que gracias a la rotación que proporciona el motor avanza o retrocede a lo largo de su eje.

Este actuador lineal o pistón eléctrico, está conectado al borde de corte y lo hace girar con respecto a la restricción que lo mantiene en posición, determinando la apertura y el cierre de las tijeras. El consentimiento para el cierre se da por un gatillo en la parte inferior del mango, donde colocamos el dedo índice. Cuando dejas de apretar el gatillo, las cuchillas de la tijera se abren de nuevo.

Como se ha anticipado, las baterías están alojadas en mochilas o cinturones que el operador usa durante el trabajo y están conectadas con un cable, por lo que no tendrá que llevar el peso de la fuente de alimentación con los brazos.

Los modelos más profesionales también permiten seleccionar el ancho de apertura de las tijeras, para acortar el tiempo si se trabaja principalmente en la poda de diámetros pequeños a medianos, pero al mismo tiempo permiten tratar incluso ramas de buen diámetro.

Las ventajas de la tijera eléctrica

No lo ocultemos, para adquirir una buena tijera eléctrica con batería se gasta incluso cerca o más de 1.000 euros, el precio es sin duda la desventaja de esta extraordinaria herramienta. Es poco probable que el uso esporádico permita la amortización efectiva de estos gastos, pero el uso frecuente o incluso muy intensivo en ciertas épocas del año, hará ciertamente justicia al desembolso realizado.

Si trabajas por tu cuenta, seguramente te beneficiarás de una fatiga casi nula: basta con apretar un gatillo y las cuchillas se cierran, las baterías aseguran miles de cortes de autonomía; además, el rendimiento por día de uso será muy alto comparado con el trabajo puramente manual: las manos se cansan, pero el motor eléctrico no.

Si, por el contrario, se recurre a empleados que se encargan de las tareas de poda, se mejorarán enormemente sus condiciones de trabajo, reduciendo la fatiga y aumentando el rendimiento; cosas que para un empresario significan menos horas de trabajo remunerado para el mismo resultado, y por tanto la posibilidad de maximizar el beneficio.

En resumen, en un huerto de cierto tamaño, la tijera eléctrica se convierte en una herramienta casi indispensable.